La Aduana está de moda

"Las dos ciudades autónomas tienen muchas posibilidades de subsistencia económica y deben renunciar, de una vez por todas, a las subvenciones adicionales"


En Julio de 2008, hace nada menos que 14 años, publiqué este artículo ahora retocado, sobre la posible Aduana comercial de Marruecos, tema tabú del que nadie se ocupaba. Como en la Declaración conjunta tras la visita del Presidente Sánchez a Rabat se trata en el punto 5 de la plena normalización de la circulación de personas y de mercancías se restablecerá de manera ordenada, incluyendo los dispositivos apropiados de control aduanero y de personas a nivel terrestre y marítimo, vale la pena volver sobre el asunto de la Aduana comercial para preparar las iniciativas adecuadas .

Siendo ministro Rodrigo Rato visitó Ceuta y parece que se quedó sorprendido al enterarse que Marruecos no tenía Aduana comercial en su frontera con esta ciudad española. Cuando en 1994 y en nombre de la Cámara de Comercio y la Confederación de Empresarios, expliqué esta carencia en la Dirección General correspondiente de la Comisión Europea, reconocieron que tampoco estaban informados de esta circunstancia. En realidad, sigue pareciendo extraño que dos países vecinos y amigos permanecieran aislados económicamente, mientras uno de ellos se quejaba del contrabando que hacían sus súbditos por un paso fronterizo en el que no era posible pagar aranceles de aduana.

En agosto de 2001, elaboramos un trabajo en Interservicios titulado Informe sobre un sistema económico alternativo para Ceuta: apertura de una Aduana Comercial de parte marroquí en la frontera en el que se estudiaban las ventajas que dichas instalaciones administrativas podían tener para Ceuta y Marruecos, junto a la forma de conseguirlo con sus contrapartidas. Y más adelante, en octubre de 2003, redactamos otro documento que bajo el título Informe sobre las restricciones impuestas por España a las exportaciones no reguladas a Marruecos, abordaba nuevamente el problema del contrabando a que se ven obligados los marroquíes del norte, por no existir Aduana y la colaboración que, inexplicablemente, empezó a prestar España para la erradicación de este comercio irregular, iniciativa que, evidentemente fracasó porque le correspondía a Marruecos.

Antes y después de estos trabajos, decenas de artículos de prensa e informes de Interservicios, algunos recogidos también en el libro Ceuta en su laberinto (Interservicios, Ceuta, 2005), han tratado del tema de la inexistente Aduana, denunciando de paso la falta de una representación de Ceuta en Bruselas al nivel suficiente, para conseguir ésta y otras medidas imprescindibles para el desarrollo futuro de la Ciudad Autónoma.

En un artículo de abril de 2007 titulado La basura y la frontera volvía a proponer lo que aconsejábamos en un Informe sobre ubicación de una planta de residuos de 1993 y es que esta se construyera con fondos comunitarios para su uso a ambos lados de la frontera. Y puntualizaba que esa colaboración transfronteriza podía llevarse al tema del agua, de la electricidad o del aeropuerto de Tetuán. Respecto a la posibilidad de utilización conjunta de estas últimas instalaciones, escribí en El Faro en abril de 2006 que “es necesario poner en servicio internacional el aeropuerto de Tetuán. Nuevamente Ceuta puede ser la que aporte un tráfico continuado que permita la utilización inmediata de las instalaciones. Un autobús lanzadera precintado aportaría diariamente al menos un avión de residentes o empresarios españoles que van o vienen y que utilizarían el viejo Sania Ramel, en vez de las complicadas combinaciones actuales. Y los helicópteros de Ceuta volando entre esta ciudad, Tetuán, Tánger, Algeciras y Gibraltar, completarían la red de conexiones rápidas”.

Las dos Ciudades Autónomas tienen muchas posibilidades de subsistencia económica y deben renunciar, de una vez por todas, a las subvenciones adicionales. Falta que el gobierno español y el de la Ciudad se pongan a trabajar, junto a la Unión Europea, para elaborar ese Plan de Desarrollo Regional o Posei que ya tienen Madeira o Canarias o un verdadero Plan Estratégico.

Y creo que es preciso felicitarnos porque estos asuntos salgan a la luz en el exterior ya que, como he venido explicando, estamos siempre tratando los problemas en el ámbito de Ceuta, por lo que es de agradecer que en el conjunto de España y en Marruecos conozcan este anacronismo de una frontera sin aduana, donde el comercio legal y regulado, no existe. Y falta actualizar esos estudios existentes y que aprendamos de Melilla sus experiencias aduaneras de tantos años, últimamente trucadas por la ofensiva económica de Marruecos.